Entrando de lleno al séptimo mes y con algunas contradicciones hormonales propias del no convencimiento del proceso, comienza la cuenta regresiva del estado y el estreno de “la historia sin fin”.
Como el vuelco aun no lo siento 100% (“valga la retumbancia”) trato de hacer mi vida normal, y así como una regresión, con unos mensajes de texto espontáneos de ida y otras llamadas de vuelta con mi socia nos alistamos para pasar una noche de sábado como las comunes agendadas del jolgorio 2005... era una salida sólo para las 2, que salió sin querer pero esperada desde hace mucho. El lugar, uno de los acostumbrados de ese entonces; la situación, un tanto diferente a lo tradicional de nuestras salidas en solitario... bueno, muchas cosas nostálgicamente han cambiado... así nos internamos en medio de la oscuridad, y en la sobriedad absoluta nos íbamos aventurando a través del público objetivo que al parecer sufrió un cambio, la mayoría de los personajes ya no son los típicos góticos moda, no, esta vez me sorprendí de los atuendos más ochenteros que de costumbre y la concurrencia de punkys más que lo habitual, me sentí dentro de “Generación Perdida” o de “Novia se alquila” o cualquiera con los típicos Kevin Bacon, Patrick Dempsey o Corey Feldman oriundos de la época... en fin.
La noche pasó entre harto bailoteo, conversaciones necesarias para ponernos (casi) al día de los acontecimientos recientes, las insistentes “sacadas” a bailar de desconocidos que ya había olvidado nos hicieron recordar nuestras salidas de solteras, y mis 7 meses a cuestas fueron desapercibidos por los galanes nocturnos, por mi parte sólo gaseosas y algo de humo ajeno.
Fue todo bastante entretenido, para repetirlo antes de que sea demasiado tarde... así de a poco me podré ir acostumbrando al cambio que se avecina sin retroceder.