24.11.11

10 cms.

He vuelto a los tacos, me siento rara, muy alta y un poco desequilibrada. Tengo que usarlos en casa para "amansarlos", más bien amansar los pies y que su memoria de antaño permita subirme en los 10 centímetros que se me ocurrió adquirir.
Hace muchos, pero muchos años atrás no me bajaba de los tantos centímetros, incluso cuando determiné volver a las zapatillas fue un suplicio, me dolían mucho las pantorrillas, los músculos acostumbrados a estar en una sola posición sufrieron un infierno, fue como andar con calambre permanente.
Muchas mujeres me decían que para qué usaba tacones si era alta, bueno para verme más alta, además que una adopta una posición más más derecha y sobresales aún más del tamaño promedio que se ve en las calles.
Ahora el problema surge porque se me ocurrió comprar los altos tacos para un matrimonio, de día, en una parcela donde el pasto es parte importante de la geografía o sea triple sacrificio de acostumbramiento, significa adherir baile al asunto de la práctica... espero no morir en el intento y que mis piecesitos no quieran bajarse de los 10 cms.

te conté?? pero es un secreto.

Una de las cosas que más me carga es meterme en cahuines, o que involuntariamente me metan. Los malditos pelambres, relaciones interpersonales, el reducido grado de separación donde el mundo se transforma en un pañuelo y deben convivir distintos personajes, deseables e indeseables.
Está claro que no debe ser de importancia lo que el resto piense de uno, menos si es alguien externo, que no me conoce y que nadie sabe lo que pasa en las 4 paredes donde vivo, pero no me agrada para nada que ciertas personas sepan de mi vida, lo bueno y lo malo, más que las conclusiones que saquen de mi existencia.
Una cosa es que una "pele", todos lo hacemos, o comentamos y nos reímos, pero de ahí a introducir a personas en historias de que esta dijo y este otro contestó, aparte de penoso, lo encuentro muy básico.
En fin, no queda otra que aceptar e ignorar las habladurías, deformaciones de la realidad, aprovechamiento de la confianza y aburrimiento del resto.

19.11.11

partes y formas


Cada vez que una mujer pasa frente a un hombre es natural que él se de vuelta a ver que hay en la parte de atrás, algo así como para hacer un conocimiento posterior de lo visto por delante, porque para qué andamos con cosas, estos seres humanos de género masculino son muy viscerales y es normal, casi necesario, hacer un rastreo de lo que se muestra a primera vista y dejar que se imaginen que hay debajo de la ropa de cada mujer con la que se cruzan en la vía pública.
Primero es las pechugas, luego el poto, en estos 2 casos deben ser redondos, parados y firmes (aunque hay muchos que no son tan exigentes), por otra parte las piernas, 3 zonas normales de fetiche masculino, pero hay otras partes (o formas) que me sorprendieron de respuesta de 2 personajes, uno dijo la cintura y otro dice la forma de caminar. La cintura, algo de que la mayoría de las mujeres no tiene muy acentuada, tal vez por eso gusta más. Y el caminar, llamar la atención visual según cómo te mueves al caminar, me imagino a quienes andan agachadas andan grises por la vida, deprimidas, abatidas, casi escondiéndose para pasar desapersibidas, y ahí lo entendí, entendí lo importante que es para él la seguridad en una mujer al entrar en un lugar de forma decidida y ahí él queda prendado.