31.7.11

besos


Leyendo cosas de minas por ahí, llegué a un post sobre los besos, era más que nada el pelambre de los besos, o sea de los malos besos y no pude evitar recordar un episodio demasiado langüeteado que viví hace mucho tiempo. En la discoteque de siempre, yo en mis andanzas de soltera en plena cacería divisé al tipo en cuestión de esa noche, lancé una mirada profunda y coqueta mientras pasaba por su lado, una leve sonrisa infantilmente segura logró que el personaje elegido terminara bailando conmigo. Al cabo de varios temas, la conversación justa y necesaria de dar datos importantes, o al menos un poco relevantes, dimos el paso de los besos... horror!!! pésimo, mal, nooooooo, o sea que mal besador el tipo. De su nombre no me acuerdo, de su cara jamás me olvidaré, casi como un fichaje mental para nunca más caer en esos mismo labios. Nunca había sentido tanta saliva ajena en mi cara, no bastaba sólo con babear afuera de los labios (que eso ya es bastante), su lengua hizo un recorrido más allá de lo decente, asquerosamente me vi y sentí ensalivada desde la nariz hasta el mentón... NO PODÍS!!!... cómo no hubo alguna polola o besadora casual que no le haya comentado que existen límites para los besos, tal vez todas hicieron lo que yo, arrancar apenas me despegué del personaje, decir "voy al baño (lo que sí fue cierto) y vuelvo" (lo que no ocurrió) donde partí corriendo secándome la cara con la ropa mientras llegaba al baño a lavarme el exceso de beso... y bueno, nunca regresé donde el galán, me hice la loca y me escabullí entre la oscuridad. Durante lo que quedaba de noche creo que no lo vi más, la verdad no me acuerdo, pero en otras noches siguientes si nos topamos de frente, donde no hubo miradas coquetas ni nada, seguí haciéndome la loca. Qué habrá pensado él, ni idea y tampoco me interesa, él por su parte quedó encabezando mi lista de los malos besos. Los sucesores de la lista pasaron al olvido porque este recuerdo borra cualquier otro beso mal dado.

4 comentarios:

Dalianais dijo...

Wuajajajajajajaja me cagué de la risa, no recuerdo haber tenido algun episodio asi, te compadezco jajajaja

Ale dijo...

Al salir de cacería, nos exponemos a encontrar una presa extraordinaria, a volver a casa con las manos vacías, a ser devorados por una bestia salvaje o a tener que poner al fuego una carne dura y desagradable.

En próximas aventuras, tendrás que afinar la puntería.

La caza es un arte que crece con la práctica.

Besos, ternura, qué derroche de amor, cuánta locura...

Heroína Frívola dijo...

Como ya encontré el rey de la manada dejé la cazería para otra vida.
Saludos.

Heroína Frívola dijo...

(cacería o cazería... parece que es casería)