9.2.11

Año Nuevo

El pasado 3 de febrero fue el Año Nuevo Chino o fiesta de la Primavera y como el occidental no fue de mi agrado por varios motivos quisimos celebrar este solo los dos con Andrés. Los rituales típicos fueron parte de la ceremonia, platos, colores, sabores, regalos y música nos transportaron a un comienzo de año como corresponde y como necesitábamos. Armónicamente nos dejamos llevar por conversaciones que generalmente pasan de largo entre la rutina o que simplemente no se ve el fondo y menos la forma de darle solución o de escuchar. 

Una escena ideal, o casi ideal, nos acompañó para hacer del rito algo especial y único, dejamos que la poca brisa veraniega nos envolviera, mientras desde la terraza veíamos como una fuente de agua improvisada por la rotura de una cañería nos quitara la vista del cielo como siempre poco estrellado de la ciudad.

El silencio anormal se hizo presente, sólo la música compatible permitió movernos abrazados dejando que el baile y el vino blanco hiciera que el final, aún no estando en el ritual normal chino le diera nuestra propia identidad.

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